Este fin de semana largo, Rosario pondrá en marcha un nuevo operativo de controles de alcoholemia y narcolemia en clubes y guarderías náuticas. La medida fue acordada entre el municipio y la Prefectura Naval Argentina tras el choque entre dos lanchas ocurrido en octubre, que dejó a un niño de 10 años gravemente herido.
Los controles, que se harán de manera rotativa y sorpresiva en muelles y espacios en tierra, buscan reforzar la seguridad en el río Paraná. A diferencia de los testeos que se hacen en vehículos terrestres, estas inspecciones estarán enfocadas en quienes arriban o parten desde las zonas náuticas de Rosario, especialmente durante los fines de semana.
Lo que pasó
El 10 de octubre, una lancha conducida por un joven en estado de ebriedad impactó contra otra embarcación donde viajaba una familia. El accidente ocurrió cerca de la desembocadura del arroyo Ludueña y derivó en lesiones graves, entre ellas, a un menor de edad. El responsable, Guillermo De Genaro, fue imputado semanas después y tiene prohibido acercarse al río o conducir cualquier vehículo motorizado.
Por qué importa
El caso reavivó el debate sobre el control en la navegación deportiva. Aunque existe una norma que prohíbe el consumo excesivo de alcohol en el agua, no se realizaban controles sistemáticos en tierra. Con esta nueva medida, Rosario busca cerrar ese vacío y evitar más episodios de riesgo. La ordenanza permitirá actuar con apoyo de Prefectura y Protección Civil, sin necesidad de intervenir directamente sobre el agua.
Para saber más
La normativa vigente admite hasta 500 mg/l de alcohol en sangre para quienes conducen embarcaciones a motor, y 200 mg/l para motos de agua. Las multas por superar esos límites pueden ir desde los $221.000 hasta más de $4 millones, además del retiro del carnet náutico. A diferencia de la política de “alcohol cero” en calles, en el río sigue habiendo tolerancia mínima, algo que podría ser revisado si los controles detectan nuevos casos de riesgo.
La seguridad en el río Paraná suma una nueva herramienta de prevención que busca evitar tragedias como la del Ludueña. Los controles ya están en marcha y podrían extenderse si los resultados son positivos.